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Averigua qué tipo de piel tienes




Para realizar el test debes mirarte en un espejo a una distancia mínima de 20 centímetros.

Has de tener en cuenta el tipo de piel puede variar. Por ejemplo, si a los veinte años tu piel es combinada, no sería de extrañar que a los cuarenta sea una piel seca.

 
La textura de tu piel es:
Fina.
Gruesa.
Normal.
Irregular: en la zona de la frente, la nariz y la barbilla parece más gruesa que en el resto del rostro.
¿Sueles tener lesiones acneicas?
Siempre.
Nunca.
A menudo.
Sólo una vez al mes.
 
 
¿Qué aspecto tienen tus poros?
No tengo poros o son imperceptibles.
Están muy dilatados.
En nariz y barbilla, los tengo más abiertos que en el resto de la cara.
Son pequeños, alguna vez me sale alguna espinilla.
Tu color de piel es:
Opaco, casi amarillento.
Irregular: tengo zonas rosadas y zonas opacas.
Uniforme y translúcido.
Apagado y mate.
 
 
¿Hidratas tu piel todos los días?
No, mi piel ya está muy hidratada de forma natural.
A veces, cuando noto más secas las mejillas o la frente.
Si no la hidrato dos veces al día, la siento tirante.
Sólo cuando me acuerdo.
 
 
 
¿Cómo te afecta el clima?
Con el frío me salen grietas y, a veces, escamas. Pero en verano, el aspecto de mi piel mejora considerablemente.
Mi piel es algo más seca en invierno que en verano.
En verano noto la piel mucho más grasa de lo habitual.
En verano, la zona centro facial (frente, nariz, barbilla) me brilla muchísimo más.
Tu cutis tiene un tacto:
Deshidratado y áspero.
Untuoso.
Muy brillante en la zona central del rostro.
Fino y suave.
¿Te sonrojas con facilidad?
Casi nunca.
A veces.
Con mucha facilidad.
Siempre, por cualquier tontería.


No compres productos sueltos y de distintas líneas: si lo piensas, te darás cuenta de que ningún laboratorio diseña sus tratamientos para interactuar con otras líneas.

Y recuerda:
para una piel perfecta sólo necesitas utilizar los productos correctos, en el orden correcto, empleados correctamente, así que, ¡déjate asesorar!

Escríbeme y te propondré los productos que mejor se adaptan a tu tipo de piel.
 
 

TIPOS DE PIELES Y CUIDADOS ESPECIFICOS.

 
Definir qué tipo de piel tenemos es
sin duda el punto de partida para definir cuáles deben ser nuestras rutinas diarias de belleza y que productos son los adecuados para nuestra piel y cuáles no.

En esta identificación, la mayoría de nosotras nos equivocamos, y muchas veces utilizamos productos de limpieza o de hidratación no adecuados, desarrollando así problemas dérmicos o empeorando aun más nuestro problema de piel.

Lo recomendable es acudir a un dermatólogo o esteticien profesional para que te ayude en este proceso de identificación del tipo de piel, pero de todos modos te daré algunas indicaciones muy sencillas para que puedas identificarlo.

Los tipos de piel se agrupan de 5 tipos básicos: normal, seca, grasa, mixta y sensible. Mary Kay nos ofrece soluciones adaptadas para cada tipo de piel, pero es importante identificar qué tipo de piel tenemos, para aplicar el tratamiento adecuado:

  

 

Aunque no es muy frecuente encontrar este tipo de piel, si es fácil reconocerla.  Se caracteriza por su suavidad, textura compacta y sin manchas y por su puesto aterciopelado.  Posee circulación sanguínea normal y es lisa y blanda según la edad.  No brilla ni presenta tensiones. En este tipo de piel las glándulas sebáceas y sudoríparas funcionan normalmente, lo mismo que el metabolismo y los procesos de eliminación de toxinas.

Los niños y las personas muy jóvenes pueden ubicarse en esta calificación.  Para el cuidado de este tipo de piel solamente se necesitan buenos productos de higiene que no perjudiquen sus funciones fisiológicas.

Si tienes este tipo de piel, puedes sentir alivio, aun cuando debes tener especial cuidado pues con el paso del tiempo tiende a resecarse; por eso es importante que al detectar los primeros síntomas de resequedad cambies tu rutina de belleza.

Los avisos iniciales de resequedad se presentan cuando la piel de la cara se estira al contacto con el frío y se hace más sensible ante los elementos de la naturaleza.  (El uso indiscriminado de jabones para lavarse la cara acelera la resequedad y produce una sensación de tirantez en la piel.)

Para conservar la piel normal lo más aconsejable es utilizar cosméticos naturales, los cuales mantendrán su textura compacta y su suavidad.

 

  

Determinar si posees este tipo de piel es muy fácil.  Se pueden observar poros pequeños, pobreza en grasa debido al poco trabajo de las glándulas sudoríparas y dificultad para producir o conservar la humedad del agua.

El cutis se presenta opaco, pálido, con escamas y tendencia a agrietarse.

Debido a la poca elasticidad que posee, la piel seca es más propensa a arrugarse prematuramente, por lo cual se aconseja utilizar productos cosméticos que aporten grasa y humedad.

Un método para reconocer si posees piel seca consiste en detectar la presencia de líneas sobre la piel delgada.  Con la yema de tus dedos levanta la piel hacia arriba: si observas la formación de líneas sutiles, no lo dudes.  Otros síntomas claros que te ayudarán a confirmar tu teoría, son quemarse o descamarse fácilmente con el sol, o experimentar sensación de tirantez después de lavarse la cara con agua y jabón.

Para cuidar adecuadamente la piel seca es conveniente evitar el uso de jabón y las exposiciones al frío y al viento.  Es igualmente propicio un tratamiento de exfoliación.

El consumo de agua para proteger este tipo de piel es esencial: ingiere varios vasos de agua al día para ayudar a hidratar tu piel.

 

  

Si crees poseer este tipo de piel, trata de comprobarlo a tiempo.  Los signos más comunes son aspecto graso en la superficie y aparición frecuente de puntos negros y/o pequeñas protuberancias debajo de la piel.  De comprobar estos síntomas, debes cuidar infatigablemente su cutis, y no con cuidados suaves, sino con firme disciplina, por ser la piel que más problemas suele presentar.  Pero no hay que desanimarse, pues la piel grasa tiene una gran ventaja: no envejece tan pronto porque posee grandes poros y las glándulas sudoríparas y sebáceas trabajan con intensidad.

Un tratamiento adecuado y en el momento justo puede ayudar a evitar o a disminuir la aparición de infecciones o brotes causados por el acné.  Aunque existen muchos productos para el cuidado de la piel grasa, estos se deben aplicar con precaución y de manera continua con el fin de quitarle su característico aspecto brillante. Los cuidados básicos: Limpiaremos mañana y noche con el limpiador en gel 3 en 1 para pieles mixtas y grasas de Mary Kay. Aplicaremos cremas hidratantes reguladoras y oil free (libres de aceites), como la Time Wise de Mary Kay. Cuidar el contorno de ojos es fundamental y realizaremos exfoliación dos veces por semana y/o  aplicaremos también mascarillas de arcilla, para regular el exceso de grasa.

 

  

Este tipo de piel es el más común. Puedes diferenciarlo si notas la presencia de una zona grasa en el centro de la cara, de manera que la frente y los alrededores de la nariz y la barbilla suelen verse brillantes y están propensos a las espinillas y los poros abiertos, mientras que las zonas alrededor de los ojos, los labios, las mejillas, las líneas exteriores de la frente y el cuello suelen ser secas o normales.

Es importante que analices todas las partes de tu rostro para determinar qué tipo de piel tienes.  Examina tus poros para ver si están abiertos o si tienes espinillas escondidas bajo la epidermis, lo que da un aspecto graso a tu apariencia.

Lo primero que debes tener en cuenta para el cuidado de la piel mixta es verla como dos complexiones totalmente diferentes y cuidarlas individualmente.  De esta manera la limpieza, tonificación y humectación se harán según el tratamiento conveniente para cada zona.

Aunque el mantenimiento de este cutis requiere un poco más de esfuerzo, no hay por qué preocuparse: los tratamientos a seguir han evolucionado mucho y con un solo producto podemos equilibrar las dos zonas.

 

  

Esta clase de piel no se puede calificar con precisión, ya que posee características comunes a todas las pieles.  Su rasgo definitorio es, sin embargo, ser sensitiva y alérgica.

A veces esta sensibilidad sólo se manifiesta en ciertas áreas, las cuales se muestran secas, inflamadas, y en algunos casos con los vasos capilares rotos, sobre todo en la nariz y las mejillas.  Esta piel se caracteriza por ser muy sensible a los rayos del sol, al frío y al viento.  Suele reaccionar ante muchos de los ingredientes contenidos en los productos de belleza normales, especialmente aquellos con fragancia.

Debido a sus características, la piel sensible necesita ser tratada con productos especiales y solamente en las áreas afectadas.

Si tu piel corresponde a esta clasificación, hay varias medidas que se pueden tomar.  Recuerda ante todo que tu piel necesita respirar, oxigenarse, y también que durante las horas de la noche se realiza una renovación celular.  Nada peor entonces que dormir con el maquillaje.

Aunque estés agotada de cansancio, elimina hasta el último residuo de maquillaje.  Nunca lo hagas frotando o estirando fuertemente tu piel.  En esta rutina no olvides el área de los labios: límpialos correctamente, aplicando el limpiador con las yemas de los dedos y extendiéndolo hasta el cuello, el cual debe quedar tan limpio como tu rostro. Un cutis limpio, libre de células muertas, bien nutrido, es el primer gran paso en la lucha contra las líneas de expresión y las arrugas.

 

Analiza tu piel, identifica cuál es el tipo al que corresponde y aplica los cuidados específicos que requiere, o acude a un dermatólogo si tienes dudas, ya que así asegurarás una piel protegida y bonita.

Escríbeme y te propondré los productos que mejor se adaptan a tu tipo de piel.